La carga tributaria a los combustibles se actualiza cada año de acuerdo a la inflación.© iStock La carga tributaria a los combustibles se actualiza cada año de acuerdo a la inflación. Los mexicanos pagan en promedio de cinco a seis pesos de impuestos por litro de gasolina Magna, Premium y diésel, lo que representa el 30% del precio final, de acuerdo a cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y la Comisión Reguladora de Energía (CRE).

En enero de 2018, un litro de gasolina Magna, la más consumida por los mexicanos, tuvo un precio promedio de 17.02 pesos en la delegación Cuauhtémoc de la Ciudad de México, de ese total se pagaron 5.03 pesos de impuestos.

Los mexicanos pagan cuatro tipos de impuestos incluidos en su precio final por cada litro de gasolina o diésel,

 

El primero es el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) federal que es determinado por la Secretaría de Hacienda y varía cada semana dependiendo las variaciones de otros componentes en el precio final como los costos logísticos, la ganancia de las estaciones, el precio de referencia en Estados Unidos y el tipo de cambio, explicó Arturo Carranza, analista en materia energética del Instituto Nacional de la Administración Pública (INAP).

En enero de 2018, la tasa promedio de este IEPS federal fue de 2.21 pesos por litro de gasolina Magna porque contó con un subsidio por parte de la Secretaría de Hacienda para amortiguar los efectos por tipo de cambio y precio de referencia, explicó Carranza.

Sin subsidio, la cuota sería de 4.59 pesos por litro, por lo que la gasolina Magna costaría 2.38 pesos más que su precio final promedio en estaciones de servicio.

© Proporcionado por Expansión S.A. de C.V. La segunda carga tributaria es el IEPS estatal, el cual es una cuota fija para todo el año, y se actualiza anualmente de acuerdo a la inflación.

Esta tasa es menor a los 50 centavos por litro y su recaudación se destina para el gasto público de los estados y municipios, lo que en teoría debería traducirse en mejores servicios públicos, explicó Enrique Velderrain, especialista en materia fiscal.

El tercero es el IEPS por emisiones CO2, el cual tiene el propósito de desalentar el uso de combustibles fósiles, no obstante, su objetivo no se cumple al 100% pues la gasolina es un producto inelástico, es decir que se compra aunque su precio se incremente, explicó Velderrain.

El último y cuarto impuesto es el IVA que es de 16% y que se aplica al precio final de los combustibles sin considerar la carga por IEPS.

El especialista en materia fiscal explicó que las personas bajo el régimen de asalariados son los más susceptibles a esta carga tributaria, pues no pueden acreditar el IVA para recibir devoluciones del fisco mexicano.

“Sólo las empresas o las personas físicas con actividad profesional y empresarial pueden acreditar el IVA, si demuestran que los combustibles son un insumo vital para realizar sus actividades económicas”, explicó Velderrain.

La carga tributaria para las gasolinas es definida por la Secretaría de Hacienda como uno de los componentes que tiene mayor incidencia en los precios finales de los combustibles.

Para este año se prevé recaudar 258,633 millones de pesos por IEPS a combustibles automotrices; 19.46% más que lo recaudado en 2017.

CORTESIA DEL MEDIO NACIONAL.